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Las 10 tendencias que cambiarán el turismo en la próxima década y obligan al sector a reinventarse

  • Foto del escritor: Carlos Sobreiro
    Carlos Sobreiro
  • 29 jun
  • 5 min de lectura

Más personalización, tecnología y valor humano


El sector turístico afronta una nueva etapa marcada por profundos cambios en el comportamiento del viajero y en la forma de operar de las empresas. RateHawk, plataforma online B2B para la reserva de hoteles, vuelos y traslados, y PhocusWright, han identificado 10 tendencias clave que los profesionales del sector turístico deben tener en cuenta para mantenerse competitivos y tener éxito en 2036. La evolución de la demanda, el impacto de la tecnología, la inteligencia artificial y la necesidad de ofrecer experiencias más personalizadas dibujan un escenario en el que adaptarse será clave para seguir siendo competitivo, destaca el informe.


"Hemos creado este informe como una guía práctica para ayudar a las empresas del sector turístico a desenvolverse en un entorno en constante evolución. Explora los cambios clave en los aspectos más importantes del ecosistema turístico, incluyendo el panorama general del mercado, el comportamiento del viajero y la adopción de tecnología", ha señalado Astrid Kastberg, directora general de RateHawk.


El informe se basa en el análisis de datos de PhocusWright y RateHawk, así como en una serie de entrevistas con actores clave del sector. Estas son las diez grandes tendencias que marcarán el futuro de los viajes:

  1. La diversificación de los viajes: Los viajeros buscarán cada vez más experiencias auténticas, emocionales y adaptadas a sus intereses. Aunque los viajes tradicionales seguirán teniendo protagonismo, crecerán las propuestas vinculadas al bienestar, la naturaleza, los viajes multigeneracionales y las estancias con mayor significado. El auge del turismo tras la pandemia también ha generado una mayor preocupación por la saturación de destinos, impulsando la búsqueda de lugares menos masificados y experiencias más exclusivas. A ello se suman fenómenos como el 'set-jetting', donde series y películas inspiran nuevas rutas, y el crecimiento del teletrabajo, que impulsa estancias más largas con espacios preparados para combinar ocio y trabajo. El reto para el sector será ampliar y diversificar la oferta para responder a un viajero con necesidades cada vez más específicas.

  2. Las redes sociales como motor de inspiración y decisión. Las redes sociales seguirán ganando peso como una de las principales fuentes de inspiración para viajar. Especialmente entre la Generación Z y los millennials, los contenidos digitales influyen directamente en la elección de destinos, alojamientos y experiencias. La llegada de la Generación Alfa reforzará esta tendencia: consumidores acostumbrados a vídeos cortos, contenidos visuales y comunicación inmediata. Por ello, las empresas turísticas deberán adaptar sus estrategias y apostar por formatos como 'reels', vídeos breves, creadores de contenido y comercio social. Más allá de vender, las redes se convertirán en una herramienta para construir comunidad y generar vínculos con los viajeros.

  3. Un viajero más sensible al precio. El aumento de la inflación, los costes energéticos, el precio del combustible y la presión sobre los salarios han elevado el coste de viajar. Aunque el segmento premium mantiene su fortaleza, los viajeros de ingresos medios y bajos son cada vez más cuidadosos con sus decisiones. El consumidor busca comparar más, optimizar su presupuesto y encontrar la mejor relación entre precio y experiencia. El papel del profesional turístico será asesorar al cliente, ayudándole a decidir dónde merece la pena invertir más y dónde es posible ahorrar sin reducir la calidad del viaje.

  4. Adaptarse a un mundo más inestable. La incertidumbre geopolítica, los cambios regulatorios y los riesgos económicos obligan al sector a ser más flexible. Las modificaciones en normativas de viaje y la inestabilidad de algunos proveedores se han convertido en retos habituales. El asesor de viajes gana protagonismo en este escenario como figura capaz de anticiparse a problemas, ofrecer alternativas y acompañar al cliente ante posibles imprevistos.Para responder a esta realidad, las empresas deberán contar con una oferta diversificada, proveedores alternativos y opciones de reserva más flexibles.

  5. La velocidad como nuevo factor diferencial. La paciencia del viajero se reduce. Acostumbrados a la inmediatez de las plataformas digitales, los consumidores esperan respuestas rápidas y procesos sencillos. La rapidez en la atención y la capacidad de resolver necesidades en tiempo real serán elementos clave para competir. Frente a la espera tradicional, las herramientas digitales permiten agilizar consultas, reservas y pagos. El futuro pasa por integrar soluciones que permitan gestionar todo el ciclo del viaje desde un mismo entorno, reduciendo procesos complejos y mejorando la experiencia del cliente.

  6. La era de la inteligencia artificial agéntica. La inteligencia artificial será uno de los grandes motores de transformación del turismo. La IA agéntica permitirá crear asistentes capaces de investigar, analizar información, tomar decisiones y ejecutar tareas con mayor autonomía. Aunque todavía existen retos relacionados con la confianza, los estándares tecnológicos y la gestión de datos, los profesionales del sector muestran cada vez más interés en incorporar estas herramientas, destaca el informe de tendencias. La IA no sustituirá al asesor de viajes, sino que permitirá liberar tiempo de tareas repetitivas y potenciar su capacidad estratégica. Las empresas que integren estas soluciones podrán ser más rápidas, eficientes y competitivas.

  7. Los datos, la nueva base del turismo inteligente. Para que la inteligencia artificial funcione, las empresas necesitan datos de calidad. La falta de datos estructurados limita la personalización, genera errores y reduce la eficacia de las nuevas tecnologías. La transformación pasará por centralizar la información mediante herramientas como CRM y organizar datos de clientes, preferencias, reservas, tarifas y proveedores. La calidad de los datos será un factor decisivo para el futuro del sector.

  8. Una infraestructura tecnológica más conectada. La distribución turística será cada vez más compleja con la expansión de canales como las API, las conexiones NDC y nuevos agregadores. Ante esta realidad, las empresas necesitarán ecosistemas tecnológicos flexibles capaces de conectar diferentes fuentes de información y simplificar procesos. La tecnología dejará de ser una herramienta interna para convertirse en un motor de crecimiento. Las compañías que dispongan de sistemas integrados podrán ofrecer más opciones, mayor rapidez y mejores experiencias.

  9. Los pagos como parte de la experiencia del viaje. El proceso de pago también forma parte de la experiencia del cliente. En los próximos años aumentará la demanda de opciones más sencillas y flexibles: pagos en un clic, financiación, división de gastos entre viajeros o sistemas sin depósito inicial. Esta tendencia será especialmente relevante en viajes de mayor importe, donde los clientes buscan más facilidades para organizar su presupuesto. Además, la seguridad y la prevención del fraude serán elementos esenciales para convertir el pago en una ventaja competitiva.

  10. El valor diferencial seguirá siendo humano. En un entorno dominado por la tecnología, la relación personal será más importante que nunca. Los viajeros seguirán buscando expertos que aporten confianza, conocimiento y capacidad de resolver situaciones complejas. El futuro del turismo estará marcado por el equilibrio entre tecnología y humanidad: utilizar la innovación para mejorar la eficiencia, pero manteniendo una relación cercana que haga sentir al viajero acompañado y no tratado como un simple número.




 
 
 

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